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Religión

¿Se come carne en Sábado de Gloria?

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Ciudad de México.- Este sábado 4 de abril se conmemora el séptimo y penúltimo día de la Semana Santa 2026. Este periodo, considerado una de las celebraciones más importantes para la comunidad católica, está marcado por diversas costumbres y tradiciones que las y los creyentes deciden seguir y repetir cada año.
Entre las más famosas se encuentran el ayuno, la oración y la limosna, así como la abstinencia de las carnes rojas en ciertas fechas, costumbre muy arraigada a los mexicanos todavía, pues anualmente diversas carnicerías cierran estos días.
En vísperas de celebrar la resurrección de Cristo, muchas personas pueden seguir preguntándose si comer carnes rojas ya está permitido entre la población creyente, por eso, aquí te contamos.

¿Se come carne en Sábado Santo o Sábado de Gloria?
De acuerdo con el Código de Derecho Canónico de Juan Pablo II, no está estrictamente prohibido comer carne en Sábado de Gloria o Sábado Santo.
Según las normas de la Iglesia Católica, la abstinencia obligatoria de las carnes rojas aplica principalmente el Miércoles de Ceniza (día en el que empieza la Cuaresma) y el Viernes Santo, aunque muchas personas también lo aplican para cada viernes de la Cuaresma.
No obstante, durante la Semana Santa gran parte de la población decide también evitar el consumo de carnes durante el Jueves, el Viernes y el Sábado Santo; optando principalmente por mariscos y pescados.
Entre la comunidad creyente la abstinencia de carnes rojas simboliza sacrificar los placeres terrenales para dominar el cuerpo, y fortalecer y elevar el espíritu durante este periodo litúrgico en el que se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús.

Agencias

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General

Los Testigos de Jehová cambian su doctrina

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Aceptan las autotransfusiones de sangre; se trata de «un lavado de imagen que sólo ilustra su carácter sectario», explican los expertos

Madrid, España.- La prohibición de las transfusiones es una de las enseñanzas más antiguas y controvertidas de los Testigos de Jehová.
Durante años han interpretado que los pasajes bíblicos que hablan de «abstenerse de la sangre», implicaba también la imposibilidad de recibir una donación en el caso de ser necesaria tras un accidente o en el transcurso de una operación. Incluso han alabado, como mártires, a quienes «pusieron a Jehová en primer lugar» y prefirieron morir
antes de aceptar la transfusión. Sin embargo, una reciente modificación, va a cambiar esta doctrina.
El pasado viernes, el Cuerpo Gobernante, el máximo órgano de gobierno de la confesión con sede en Estados Unidos, hacía público un comunicado con una «aclaración» sobre sus enseñanzas en la que muestran «un cambio en nuestra postura sobre el uso de nuestra propia sangre al recibir atención médica y quirúrgica». Tras años de negar esta práctica, ahora los Testigos de Jehová dejan en manos de sus fieles la elección de si permiten que se les extraiga y almacene su propia sangre con antelación a las
intervenciones quirúrgicas en las que puedan necesitarla. Por contra, la organización mantiene la prohibición general de recibir transfusiones de sangre ajena.

«A primera vista, estamos ante un antes y un después en la historia centenaria de los Testigos de Jehová: parece que por primera vez la secta relaja su rígida normativa sobre la prohibición de las transfusiones de sangre, al permitir una modalidad de uso por parte de la propia persona», explica Luis Santamaría, experto en sectas. «Sin embargo, este supuesto hito histórico lo es sólo en apariencia. Realmente, ilustra el carácter sectario de los Testigos de Jehová, una organización que ha destacado a lo largo de su trayectoria por los cambios doctrinales arbitrarios», advierte.
Para Santamaría, cuando el Cuerpo Gobernante afirma «haber recibido de Dios un ‘nuevo entendimiento’ o una ‘nueva luz’, no es más que la excusa religiosa para cambiar
sus creencias y prácticas a su antojo». Una práctica «propia de las sectas de origen cristiano», en la que los líderes «aseguran tener hilo directo con Dios», por lo que ante sus decisiones «sólo cabe la obediencia y la sumisión, y no es posible ninguna crítica, disensión o duda», añade.

La decisión ha sorprendido tanto a los creyentes como a las extestigos, que durante años han visto cómo la prohibición de las transfusiones comprometía sus vidas o las de sus familiares. Es el caso de Becky Quesada, tesorera de la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová (AEVTJ), que recibía «la nueva luz» dos días antes del anuncio público con «sentimientos encontrados». Por un lado, la interpreta como una muestra de cómo el activismo de las víctimas, como el desarrollado por la AEVTJ y en otros lugares del mundo, está consiguiendo que la congregación religiosa «flexibilice sus normas». Por otro lado, también
siente la «frustración» de que, lo que considera «un lavado de cara», no se hubiera decidido antes.
El anuncio de este “nuevo entendimiento”fue presentado el viernes por Gerrit Lösch, miembro del Cuerpo Gobernante, en uno de los habituales videos publicados en la web de la organización, dentro del apartado de ‘Noticias internacionales’. Tras una larga introducción, sólo en los últimos minutos aborda lo que denomina una
“aclaración” de sus enseñanzas.“Cada cristiano debe decidir por sí mismo cómo se utilizará su propia sangre en todos los cuidados médicos y quirúrgicos”, afirma.“Esto incluye permitir o no que su propia sangre sea extraída, almacenada y luego se le vuelva a introducir”, añade. ¿Qué significa esto? Que “algunos fieles podrán aceptar que
su sangre sea conservada y reutilizada en una intervención, mientras que otros seguirán decidirán que no”,explica en el video. Lösch no detalla en ningún momento las razones que han motivado este cambio de criterio, pero se remite a la revista ‘La Atalaya’ del 15 de octubre de 2000, donde –asegura– “ya se afirmaba que el cristiano debía
determinar por sí mismo qué se haría con su sangre durante una intervención quirúrgica, prueba médica o terapia”. Sin embargo, omite que ese mismo texto explicitaba lo contrario: “ni donamos sangre ni la almacenamos para transfundirnos posteriormente una sangre que debía haberse ‘derramado’. Esta práctica está en conflicto con la ley de Dios”. Una contradicción que el dirigente tampoco se detiene a explicar. Luis Santamaría interpreta que el cambio responde a dos factores. El primero, de carácter interno, busca “mostrar una cierta apertura y evitar el importante número de abandonos que está teniendo la organización”. En este sentido, la decisión se
suma a otras flexibilizaciones adoptadas en los últimos años: permitir la barba en los hombres o el uso de pantalones en las mujeres, reducir la carga de reuniones y predicación, o suavizar el tradicional proselitismo casa por casa. El segundo motivo apunta más hacia fuera.“Es una verdadera operación de marketing para lavar su
imagen”, sostiene el experto.

“La cuestión de la sangre es la prohibición más conocida a nivel popular, por lo que vienen a decir a la sociedad –y, sobre todo, a las autoridades–: ‘¿veis? No somos una secta’”. A juicio del experto en este tipo de fenómenos religiosos, tampoco es descabellado pensar que otros factores “que pueden haber
empujado a la cúpula de la secta a tomar esta decisión son su reciente paso por los tribunales en países como España y Noruega, donde se ha podido ver delante de los jueces cuál es la verdadera realidad que viven los testigos de Jehová de a pie, verdaderas víctimas de un férreo sistema de control social en el que la prohibición de
las transfusiones juega un papel importante”. Junto a ello, también remite al“impacto a nivel internacional de dos productos realizados en España: el podcast del diario ABC y la serie documental de la plataforma HBO”.
Quesada vivió en primera persona las consecuencias de esta norma cuando todavía pertenecía a la congregación religiosa.
Su padre, afectado por un cáncer de esófago, no pudo ser intervenido de inmediato porque su operación requería una transfusión. Tras una larga búsqueda, localizaron
finalmente un equipo médico en Sevilla dispuesto a asumir la intervención «con la condición, en un papel firmado, de queno iban a ponerle sangre». El retraso en la operación y las complicaciones posteriores provocaron una necrosis que obligó a que le extirparan el esófago y el estómago. «Ahora sólo puede comer con una máquina, con la confianza de que en el paraíso recuperará sus órganos», explica Quesada, que hace unos años abandonó la confesión.

«Me frustra bastante. Me alegro por la gente de dentro, que verá cómo mejora un poco su situación, pero también me pongo en la piel de quienes han perdido a sus familiares por esta maldita regla». Además, «no tiene ninguna lógica que lo acepten con el argumento de que el Levítico no dice nada en contra de las autotransfusiones, cuando tampoco nada de las transfusiones de otra persona y ellos lo siguen prohibiendo», concluye Quesada.

Un lavado de imagen
El anuncio de este «nuevo entendimiento» fue presentado el viernes por Gerrit Lösch, miembro del Cuerpo Gobernante, en uno de los habituales vídeos publicados en la web de la organización, dentro del apartado de ‘Noticias internacionales’. Tras una larga introducción, sólo en los últimos minutos aborda lo que denomina una «aclaración» de sus enseñanzas. «Cada cristiano debe decidir por sí mismo cómo se utilizará su propia sangre en todos los cuidados médicos y quirúrgicos», afirma. «Esto incluye permitir o no que su propia sangre sea extraída, almacenada y luego se le vuelva a introducir», añade. ¿Qué significa esto? Que «algunos fieles podrán decidir que su sangre sea conservada y reutilizada en una intervención, mientras que otros decidirán que no», explica en el vídeo.

Lösch no detalla en ningún momento las razones que han motivado este cambio de criterio, pero se remite a la revista

‘La Atalaya’ del 15 de octubre de 2000, donde –asegura– «ya se afirmaba que el cristiano debía determinar por sí mismo qué se haría con su sangre durante una intervención quirúrgica, prueba médica o terapia». Sin embargo, omite que ese mismo texto explicitaba lo contrario: «ni donamos sangre ni la
almacenamos para transfundirnos posteriormente una sangre que debía haberse ‘derramado’. Esta práctica está en conflicto con la ley de Dios». Una contradicción que el
dirigente tampoco se detiene a explicar.
Luis Santamaría interpreta que el cambio responde a dos factores. El primero, de carácter interno, busca «mostrar una cierta apertura y evitar el importante número de
abandonos que está teniendo la organización». En este sentido, la decisión se suma a otras flexibilizaciones
adoptadas en los últimos años: permitir la barba en los hombres o el uso de pantalones en las mujeres, reducir la carga de reuniones y predicación, o suavizar el tradicional
proselitismo casa por casa.

El segundo motivo apunta más hacia fuera. «Es una verdadera operación de marketing para lavar su imagen», sostiene el experto. «La cuestión de la sangre es la
prohibición más conocida a nivel popular, por lo que vienen a decir a la sociedad –y, sobre todo, a las autoridades–: ‘¿veis? No somos una secta’». A juicio del experto en este tipo de fenómenos religiosos, tampoco es descabellado pensar que otros factores «que pueden haber empujado a la cúpula de la secta a tomar esta decisión son su reciente paso por los tribunales en países como España y Noruega, donde se ha podido ver delante de los jueces cuál es la verdadera realidad
que viven los testigos de Jehová de a pie, verdaderas víctimas de un férreo sistema de control social en el que la prohibición de las transfusiones juega un papel importante». Junto a ello, también remite al «impacto a nivel internacional de dos productos realizados en España: el podcast del diario ABC y la serie documental de la plataforma HBO», basada en la investigación de este diario.

Fuente: ABC

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Religión

Papa León XIV pone peros a gays y trans

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Ciudad del Vaticano.- El papa León XIV consideró hoy “muy poco probable, al menos en un futuro próximo, que la doctrina de la Iglesia cambie sus enseñanzas sobre la sexualidad y el matrimonio”, pero aseguró, no obstante, que “cualquier sacerdote escuchará en confesión a personas de todo tipo, con todo tipo de dificultades, situaciones de vida y decisiones tomadas”.
“Serán acogidos y recibidos”, precisó el Pontífice, quien, además, sostuvo que entiende que “es un tema controvertido y que algunas personas hagan demandas como ‘queremos que se reconozca el matrimonio homosexual’ o ‘queremos que se reconozca a las personas transgénero’, para que puedan ser oficialmente bienvenidas y aprobadas por la Iglesia.
León XIV lo afirmó en una entrevista adelantada por Repubblica e incluida en la biografía de la periodista estadounidense Elise Ann Allen, en la que Robert Prevost responde a muchos temas contemporáneos cruciales, como los inmigrantes o el desafío de la inteligencia artificial.
Con respecto al presidente estadounidense, Donald Trump, León XIV explicó que “es imposible que el Papa interfiera en los asuntos de países individuales” y sobre el hecho de que ser él mismo estadounidense facilitaría la relación, observó: “No necesariamente”.
“Sería mucho más apropiado que los líderes de la Iglesia en los Estados Unidos se involucraran con él de manera seria y profunda”, dijo.
El Pontífice, sin embargo, recordó que “una de las iniciativas más significativas que emprendió el papa Francisco hacia el final de su pontificado fue la carta sobre el trato a los migrantes. Me complació mucho ver cómo los obispos estadounidenses la recibieron y cómo algunos de ellos tuvieron la valentía de difundir su mensaje.
Prevost también enfatizó la necesidad de “abordar urgentemente la inminente crisis de la tecnología, la inteligencia artificial, el mundo laboral y la capacidad de garantizar suficientes empleos para todos”.
“Si automatizamos todo el planeta y solo unos pocos tienen los medios necesarios para vivir bien y llevar una vida plena, no solo lo suficiente para sobrevivir, entonces sí hay un gran problema, un problema enorme que se avecina”.
El magnate Elon Musk, ejemplificó, “se convertirá en el primer hombre con un patrimonio neto de un billón de dólares, pero si así medimos el valor, estamos en serios problemas”.
Mientras tanto, hoy en el Vaticano, con su “aprobación”, comenzaron las negociaciones entre el Dicasterio para la Fe (antes Santo Oficio) y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, que no está en comunión con la Iglesia porque no reconoce las enseñanzas del Concilio Vaticano II.
“Un diálogo” solo será posible con un freno a las nuevas ordenaciones de obispos “amenazadas” por la Fraternidad, que se refiere al arzobispo Marcel Lefebvre (excomulgado por Juan Pablo II en 1988 y fallecido en 1991), ya que “la ordenación de obispos sin el mandato del Papa, que ostenta el poder ordinario, supremo, pleno, universal, inmediato y directo, implicaría -les advirtió el Prefecto, el cardenal Víctor Manuel Fernández- una ruptura decisiva de la comunión eclesial (cisma) con graves consecuencias para la Fraternidad en su conjunto”.
En resumen, el Papa León XIV, que hizo de la unidad de todos los cristianos la bandera de su pontificado, tiende la mano a esa realidad que Benedicto XVI había intentado devolver al redil de la ortodoxia, con la famosa revocación de la excomunión, pero que hasta ahora nunca ha conducido a una verdadera mejora de la situación.

Agencias

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Religión

Papa convoca a cardenales para primer cónclave

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Ciudad del Vaticano.- El papa León convocó a todos los cardenales para una reunión extraordinaria que se llevará a cabo el 7 y 8 de enero. Este será su primer cónclave oficial, en el que se espera abordar temas cruciales en el contexto de las reformas de la Iglesia, con un enfoque en el sínodo y las “correcciones” necesarias.
En las reformas de la Iglesia, “no somos precipitados ni superficiales: profundizamos, libres de los criterios del mundo, que con demasiada frecuencia exige resultados inmediatos porque desconoce la sabiduría de la espera”.
Son indicaciones que perfilan el rumbo que pretende tomar durante su pontificado, provenientes del papa León XIV, quien celebró una misa especial esta mañana en San Juan de Letrán, “madre” y “cabeza” de todas las iglesias, y que también constituyen las claves para comprender el próximo gran acontecimiento impulsado por el Santo Padre.
Al finalizar el primer semestre de su pontificado y cuando se acercaba la conclusión del Jubileo, prevista para el 6 de enero con la clausura de la Puerta Santa, León XIV convocó una reunión extraordinaria de todos los cardenales para el 7 y 8 de enero.
Este fue su primer consistorio de facto: el que presidió el 13 de junio había sido poco más que una formalidad para fijar las fechas de las canonizaciones de Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, que se reprogramarían tras la muerte de Francisco.

Año Santo
La reunión tendrá lugar al día siguiente de la clausura del Año Santo, casi como si se tratara de cerrar un año ya planificado antes de su elección, incluyendo el viaje a Turquía con una parada en Nicea en el 1700 aniversario del Concilio Vaticano II, que ya figuraba en la agenda de Francisco.
Aún se desconocen los detalles específicos que Robert Prevost pretende abordar con los 245 cardenales convocados, entre ellos el cardenal que se ausentó del cónclave para someterse al juicio de segundo grado en su contra, el ex prefecto del Dicasterio para los Santos, Angelo Becciu.
Pero León XIV tiene la firme intención de analizar los desafíos, problemas y necesidades urgentes de la Iglesia con sus compañeros cardenales en una reunión que parece desarrollarse en paralelo a la sinodal, casi como si buscara establecer una doble vía de colegialidad y corresponsabilidad en el liderazgo eclesial.
Si bien, por un lado, el Papa Prevost pretende impulsar las reformas de Francisco, principalmente las de la Iglesia sinodal, como también afirmó esta mañana (“implica un camino cuesta arriba, pero no debemos desanimarnos”), por otro, simbólicamente, desde la sede primada de los cristianos de la Basílica de Letrán, advirtió contra la “prisa y la superficialidad”, instándonos a aceptar que en la “obra en construcción” de la comunidad eclesial también hay “pausas, crisis y correcciones”, sin perder, sin embargo, el “impulso” de la renovación.
Este cónclave se perfila como un primer verdadero momento de diálogo entre los cardenales que eligieron a León en el cónclave, centrado en los temas esenciales bajo el lema de la unidad. Además, el Papa, quien ha permitido la reactivación de la misa en latín en la Basílica de San Pedro, también ha instado a observar una liturgia “sobria” y respetuosa de las diversas “sensibilidades”, promoviendo una “sabia inculturación”.
En el Angelus, el Pontífice expresó su solidaridad con el pueblo filipino afectado por un devastador tifón y reiteró su llamado a un “cese al fuego” en todas las áreas de conflicto: “Si realmente se quiere honrar a los muertos, que a menudo son niños, civiles, ancianos y enfermos, se debe comprometer en verdaderas negociaciones de paz”.

Agencias

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