General
No celebrar Navidad afecta el bienestar
Ciudad de México.- Diciembre suele asociarse con reuniones familiares, encuentros sociales y celebraciones colectivas. Sin embargo, no todas las personas viven estas fechas de la misma manera.
Para algunos, la Navidad pasa desapercibida o incluso se evita de forma consciente. Aunque esta decisión puede responder a razones personales, la ciencia ha documentado que el aislamiento prolongado, particularmente durante periodos tradicionalmente sociales, puede afectar de forma directa la salud.
Datos del Barómetro de la soledad no deseada en España señalan que una de cada cinco personas se siente sola. Esta condición no es un episodio aislado, sino un fenómeno persistente con implicaciones profundas. Diversos estudios han demostrado que la soledad está vinculada con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo temprano, depresión, ansiedad e incluso mortalidad prematura.
Algunos especialistas comparan su impacto en la salud con el hábito de fumar hasta 15 cigarrillos al día.
La soledad y su impacto en la salud durante las fiestas
La sensación de soledad afecta de manera particular a los jóvenes de entre 18 y 24 años, donde alcanza cifras cercanas al 35 por ciento. Aunque disminuye en edades intermedias, vuelve a incrementarse en adultos mayores de 75 años. Este patrón convierte a la soledad en un problema tanto social como sanitario.
Durante la Navidad, el contraste entre la expectativa social de convivencia y la experiencia individual de aislamiento puede intensificar el malestar emocional. Instituciones académicas como la Universidad de Harvard han subrayado que las relaciones sociales sólidas son un factor clave para mantener una buena calidad de vida a largo plazo.
El simple acto de reunirse, conversar y compartir tiempo con otros refuerza el sentido de pertenencia y reduce la percepción de aislamiento.
No obstante, cada año un número significativo de personas pasa estas fechas en soledad, ya sea por edad, exclusión social o circunstancias personales.
Ante este escenario, organizaciones comunitarias y sociales impulsan iniciativas para promover la convivencia y reducir el aislamiento, demostrando que la interacción social sigue siendo una herramienta esencial para el bienestar.
¿Qué hacer si la soledad aparece en Navidad?
No todas las personas que evitan la Navidad experimentan soledad negativa. Para algunas, el aislamiento voluntario puede ser una forma de introspección y descanso emocional. Sin embargo, cuando la soledad es involuntaria y persistente, es importante atenderla.
Especialistas de Harvard T.H. Chan School of Public Health (estudios sobre soledad y salud) y Organización Mundial de la Salud (impacto del aislamiento social en la salud mental), recomiendan buscar apoyo profesional cuando la sensación de aislamiento comienza a afectar el estado de ánimo o la rutina diaria. La terapia psicológica proporciona herramientas para fortalecer hábitos saludables, gestionar emociones y prevenir trastornos más graves como la depresión.
Otra alternativa es participar en actividades de voluntariado. Colaborar con organizaciones benéficas u organizaciones no gubernamentales permite establecer vínculos sociales y otorga un sentido de propósito. La evidencia científica indica que ayudar a otros también mejora la percepción de bienestar personal.
La Navidad, más allá de su significado cultural o religioso, puede convertirse en una oportunidad para reconectar con otros y cuidar la salud emocional. Reconocer la importancia del contacto humano sigue siendo un factor determinante para una vida más equilibrada.
Agencias
General
¿Por qué los gatos siempre caen de pie?
Ciudad de México.- Las personas que conviven con gatos o los han visto saltar, probablemente se han preguntado cómo le hacen para siempre caer parados.
Ya sea desde balcones, closets, sillones o incluso desde lugares donde claramente no deberían estar, los gatos parecen tener un superpoder secreto que desafía la gravedad y deja a los humanos con cara de sorpresa.
Este curioso talento felino ha provocado sustos memorables y hasta un trend viral en internet, pero la realidad es que hay una explicación real y fascinante a esta habilidad de los gatos, y aquí te contamos cuál es.
De acuerdo con el blog veterinario de Purina, los gatos tienen un sistema de equilibrio innato llamado “reflejo de enderezamiento”, el cual les permite orientarse y aterrizar de pie.
Este reflejo de enderezamiento hace que durante una caída sean capaces de girar su cuerpo para aterrizar de forma segura y parados.
La habilidad se apoya del aparato vestibular dentro de sus orejas, el cual sirve para el equilibrio y la orientación y les permite a los gatos descubrir rápidamente en qué dirección caen, rotando la cabeza instantáneamente y dejando que el cuerpo naturalmente siga el movimiento.
Además, ayuda que el esqueleto de los gatos tiene características muy únicas, pues no tienen clavícula y su columna vertebral, que consta de 30 vértebras, es muy flexible.
Estas peculiaridades los dotan de gran movilidad, por lo que, durante un salto o una caída, pueden corregir su postura rápidamente. “Su espalda se arquea, recogen las patas delanteras para proteger la cara y extienden las traseras, lo que modifica la inercia de ambas partes y estas giran en sentidos contrarios. Asimismo, su cuerpo y sus huesos son muy ligeros lo cual ayuda, ya que logra disminuir su velocidad mientras caen”, dice el blog veterinario.
Estos felinos desarrollan el reflejo de enderezamiento muy temprano y se puede apreciar por primera vez en gatitos cuando tienen tan solo tres semanas de nacidos. A las siete semanas este sistema ya está completamente desarrollado.
No obstante, a pesar de todas las explicaciones y aunque a menudo pueden aterrizar de esta manera, hay que tomar en cuenta que no es una regla que pueden caer de pie y que la altura de la caída puede afectar su capacidad para aterrizar de forma segura.
Agencias
General
Por qué tener hambre nos cambia (para mal) el estado de ánimo
Las causas fisiológicas para el mal humor ya se conocían. Nuevos estudios demuestran ahora las razones emocionales: somos peores en situaciones desagradables
Ciudad de México.- Sentir hambre puede modular nuestro estado de ánimo. Diversas investigaciones han demostrado que el hambre puede volvernos más negativos, más irritables e, incluso, más agresivos. El impacto emocional del hambre puede tener, incluso, un efecto sobre nuestras decisiones. Así lo demostró un estudio israelí de 2011 que dio nombre al conocido como “efecto del juez hambriento”. Lo que vieron los autores del estudio es que la severidad de las sentencias dictadas por los jueces se endurecía a medida que se acercaba la hora del almuerzo, para luego volverse de manera significativa más indulgentes después de la pausa para la comida y el descanso. Esta relación tan estrecha llevó incluso a la invención de un término en inglés para hacer referencia a este fenómeno, hangry —una combinación de hungry (hambriento) y angry (enfadado) —, que se coló en enero de 2018 en el Diccionario de Oxford.
La explicación que se ha dado tradicionalmente a esta relación ha sido puramente fisiológica. “Diversos estudios sugieren que la agresividad no surge de forma espontánea, sino que está modulada por la disponibilidad energética del cerebro y por la experiencia nutricional previa. El autocontrol —clave para inhibir conductas agresivas— consume grandes cantidades de glucosa, de modo que cuando esta escasea, o su metabolismo se ve alterado, disminuye la capacidad de regular los impulsos”, explica Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia.
Esta relación, sostiene la experta, no es exclusiva de nuestra especie: estudios experimentales en moscas de la fruta, por ejemplo, han demostrado que la privación de alimento durante más de un día incrementa de forma significativa la agresividad entre machos, incluso cuando su condición física empeora. “En este caso, el hambre aumenta el valor del recurso alimentario y la motivación por defenderlo, lo que se traduce en más conflictos y enfrentamientos, poniendo de manifiesto que el llamado fenómeno hangry tiene raíces biológicas profundas y compartidas entre especies”, argumenta Garaulet.
Y es que, como demuestra la investigación con moscas de la fruta, no comer no es solo una incomodidad, sino también una amenaza biológica. Cuando los niveles de glucosa en sangre bajan, el organismo activa el eje del estrés (hipotálamo-hipófisis-adrenal), lo que provoca la liberación de cortisol: “En términos evolutivos, el mensaje es claro: falta energía, hay que reaccionar”. Como añade la experta en crononutrición, el cortisol tiene una función adaptativa: aumenta la glucosa disponible en sangre, moviliza reservas energéticas y mantiene el cerebro “en alerta”. El problema es que, al mismo tiempo, reduce funciones no prioritarias como la empatía o la regulación emocional, facilita respuestas defensivas, impulsivas o agresivas y hace que interpretemos el entorno como más hostil.
“El cortisol no provoca la agresividad por sí solo, pero baja el umbral a partir del cual reaccionamos con enfado o violencia. En combinación con la falta de glucosa y la reducción del autocontrol, explica muy bien por qué el hambre nos vuelve más susceptibles al conflicto”, reflexiona.
Más allá de la explicación fisiológica
Aceptadas estas bases fisiológicas de la relación entre hambre y peor estado de ánimo, diversas investigaciones están intentando encontrar explicaciones que vayan más allá de la falta de glucosa y el incremento de los niveles de cortisol. Un estudio publicado en 2018 en la revista Emotion, de la Asociación Estadounidense de Psicología, se planteó si esas sensaciones negativas causadas por los cambios fisiológicos inducidos por el hambre podían, a su vez, sesgar nuestra percepción del mundo que nos rodea. En base a tres experimentos, en los que manipularon de forma sistemática los niveles de hambre de las personas, las señales contextuales y su autoconciencia, los autores descubrieron que estar simplemente hambriento no bastaba para que alguien se vuelva hangry, sino que hay dos ingredientes clave que influyen.
“En primer lugar, tienes que encontrarte en una situación negativa o desagradable. Las personas no parecen ponerse tan hangry en contextos neutros o agradables. Si estás pasándolo bien con amigos, pero tienes hambre, probablemente no te volverás irritable a menos que ocurra algo molesto o incómodo. Pero si estás en una situación desagradable o irritante, como un atasco kilométrico, y además tienes hambre, entonces es un escenario perfecto para que surjan esos sentimientos”, explica a EL PAÍS Jennifer MacCormack, profesora asistente del Departamento de Psicología de la Universidad de Virginia (EE UU).
En segundo lugar, añade, resulta fundamental la autoconciencia. Según la investigadora, las personas se vuelven hangry cuando se dejan absorber por lo que ocurre a su alrededor (el atasco, por ejemplo) en lugar de reconocer que la verdadera fuente de su negatividad es el hambre. “Cuando en nuestros estudios pedíamos a los participantes que prestaran atención a sus emociones, el sesgo hangry desaparecía: dejaban de ser tan duros o críticos con los demás e incluso decían sentirse menos irritables y enfadados pese a tener hambre”, explica.
A una conclusión parecida llegó otro estudio reciente, publicado a finales de 2025 en eBioMedicine (The Lancet), que combinó la monitorización continua durante cuatro semanas de la glucosa con registros que los participantes completaron dos veces al día en su smartphone evaluando cuánta hambre o saciedad sentían, así como si estaban felices o tristes. Con esta información, los autores confirmaron, tal y como esperaban, que unos niveles más bajos de glucosa se asociaban con un peor estado de ánimo. Sin embargo, lo que observaron es que esta asociación también se explicaba por las valoraciones de hambre recogidas. “En otras palabras, los participantes solo estaban de peor humor cuando la falta de energía la percibían conscientemente como hambre, no por una falta subconsciente de glucosa como fuente de energía”, explica Nils Kroemer, investigador del Departamento de Psiquiatría y Psicoterapia del Hospital Universitario de Tubinga (Alemania) y profesor de psicología médica en la Universidad de Bonn.
Los autores, de hecho, hallaron que algunas personas eran más sensibles a sentirse hangry. También que otras eran más capaces de percibir el hambre en consonancia con los cambios en los niveles de glucosa y que, por tanto, informaban de menos fluctuaciones en su estado de ánimo. “Esto sugiere que ser más consciente de las señales corporales puede mejorar la regulación emocional al ayudar a controlar los cambios de humor de forma más eficaz”, reflexiona.
En base a los resultados de estos estudios, ambos investigadores señalan que sentirse hangry es algo que se puede modular siendo consciente de que se tiene hambre y que eso está sesgando la forma en que ves el mundo. “Nuestros datos sugieren que las personas hambrientas no son bestias salvajes: cuando reconocemos la verdadera fuente de nuestras emociones negativas, podemos evitar actuar impulsivamente bajo la influencia de ese estado”, sostiene Jennifer MacCormack.
La profesora de la Universidad de Virginia recomienda, en esas situaciones, “intentar centrarse en aspectos positivos del entorno y ponerse en una situación más agradable hasta poder comer algo”. Por ejemplo, en el caso del citado atasco, escuchando música relajante. Nils Kroemer, por su parte, destaca que es importante mantener un horario regular de comidas, lo que permite evitar sorpresas desagradables para el organismo, ya que el hambre consciente suele aparecer cuando nos saltamos una comida que esperábamos hacer. “Si nunca desayunamos, no sentimos tanta hambre por la mañana como cuando nos saltamos el desayuno un día puntual”, concluye.
El País
General
¿Por qué no se trabaja el próximo 16 de marzo?
Ciudad de México.- El mes de marzo traerá un esperado respiro para miles de personas en el país. El próximo 16 de marzo será considerado día de descanso obligatorio en México, lo que provocará un megapuente que abarcará:
– Sábado 14 de marzo
– Domingo 15 de marzo
– Lunes 16 de marzo
Durante estos días, escuelas de nivel básico suspenderán clases y varios centros de trabajo permanecerán cerrados, lo que permitirá a estudiantes y trabajadores disfrutar de un fin de semana largo. Este periodo suele aprovecharse para viajar, realizar actividades recreativas en familia o simplemente descansar y romper con la rutina diaria.
La razón de este descanso está establecida en la Ley Federal del Trabajo, específicamente en el artículo 74, donde se señala que el tercer lunes de marzo es uno de los días de descanso obligatorio.
Esta fecha se establece en conmemoración del natalicio de Benito Juárez, expresidente de México.
Aunque el aniversario real ocurre el 21 de marzo, la legislación mexicana trasladó su conmemoración al tercer lunes del mes para generar fines de semana largos que impulsen el descanso y el turismo.
Según el artículo 75 de la LFT, los empleados que trabajen el 16 de marzo tienen derecho a recibir un pago adicional. En términos prácticos, esto significa que deben obtener:
– Su salario normal del día, más
– Un salario doble adicional por presentarse a trabajar.
En consecuencia, quienes laboren durante este día festivo en México recibirán pago triple, ya que se suma el salario habitual más el doble correspondiente por tratarse de un día de descanso obligatorio.
Agencias
-
General4 días ago¿Debe lavarse la ropa nueva antes de usarla?
-
General3 días ago¿Por qué no se trabaja el próximo 16 de marzo?
-
Sonora3 días agoCaen hombres armados en Obregón tras operativo
-
NACIONAL4 días agoINE perfila cambios en credencial para votar
-
La postal del día4 días agoVermicelli indio
-
Internacional5 días agoAnuncia Trump refinería en Brownsville
-
NACIONAL3 días agoDetienen en Culiacán a fugitivo buscado por FBI
-
NACIONAL3 días agoAsesinan a exlíder sindical del Issste
