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Las rupturas por WhatsApp

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Poner fin a una relación de este modo es cada vez más habitual en un mundo tan digitalizado como carente de empatía y algun0s lo califican como el acto más cruel que se ha normalizado en el amor

Madrid, España.- Uno de los capítulos más memorables de Sexo en Nueva York es ese en el que Jack Berger, pareja de Carrie Bradshaw durante algunos episodios de la temporada sexta de la serie, deja a la escritora y columnista mediante un post it en el que pone: “Lo siento. No puedo. No me odies”. Han pasado 23 años de ese episodio, pero lamentablemente, la cobardía de algunos sigue vigente. Lo que sí han cambiado son los medios para romper y en la era digital, cada vez son más quienes optan por hacerlo por WhatsApp.

Es el caso de Carlos Pollán, candidato de Vox a la presidencia de la Junta de Castilla y León, que tras ocho años de relación, dejó a su novia, la estilista y consultora de moda Cristina Escudero, mediante el popular sistema de mensajería. Por su parte Esther Doña, viuda de Carlos Falcó, contó en su paso por el programa de Antena 3 Y ahora Sonsoles qué ponía en el WhatsApp con el que el juez Santiago Pedraz la dejó. “Nuestra relación es imposible, hablamos algún día, cuídate y besos”. Auch.

Ane Arieta, mediadora familiar especializada en crisis de pareja, divorcio, coparentalidad y familias ensambladas, comenta que, en general, cuando ha existido una relación profunda o de larga duración, lo más respetuoso suele ser tener esa conversación en persona, porque permite más humanidad y más espacio para procesar lo que está ocurriendo. Sin embargo, considera que hay contextos en los que hacerlo por WhatsApp puede ser lo que más protege. “Por ejemplo, cuando la relación ha sido breve, cuando existe distancia y no es posible verse pronto, cuando se intenta evitar que una conversación presencial escale rápidamente a conflicto o a una desregulación emocional intensa o cuando la otra persona ha mostrado comportamientos invasivos, manipuladores o poco respetuosos con los límites”, ennumera la fundadora de Stepfamily. Señala que en tales casos, el mensaje puede servir para marcar un límite y protegerse de manera emocional y aclara que no significa necesariamente evitar la conversación, sino a veces, aplazarla hasta que ambas personas puedan abordarla desde un lugar más regulado. “Lo que suele resultar más dañino no es el medio, sino desaparecer sin explicación”, añade.

Eso fue lo que le ocurrió a Bárbara, decoradora de interiores, que ha querido compartir su caso con S Moda. “Salía con un camarero aspirante a fotógrafo que vive en Nueva York. Tras cuatro meses de relación en los que nos veíamos a menudo, después de un viaje a Madrid en el que todo había sido perfecto, me envió un mensaje diciendo que necesitaba espacio. Le escribí varias veces pidiendo que hiciéramos una videollamada o que habláramos, pero no me dio opción. Nunca más supe de él”, explica. “Lo más dramático es la forma en la que la persona con la que creaste una intimidad y con la que pensabas que todo iba bien desaparece como si se lo hubiera tragado la tierra o no hubiera existido. Al menos necesitas un cierre, una explicación y poder tener derecho a réplica. En una visita reciente a Nueva York por un viaje de trabajo, me planté en la cafetería en la que trabaja. Fueron tres minutos. Hubo contacto visual, él se puso nerviosísimo y no cruzamos ni una palabra, pero me sirvió para quitarme el nudo en el estómago y ver que seguía vivo. A veces las miradas hablan más que las palabras. No fue el cierre que hubiera querido, pero al menos, pude pasar página”, asegura.

Bloquear como acto de protección
Bárbara exigió tener derecho a réplica y como no le fue concedido, decidió forzar un cierre que le permitiera seguir adelante. La Dra. Jennifer Flórez, psicóloga clínica, divulgadora y experta en amor propio y relaciones, considera que terminar por WhatsApp “puede ser el acto más cruel que se ha normalizado en el amor”. Recomienda que cuando alguien es dejado por WhatsApp, valore antes de nada lo que realmente quiere hacer en ese momento. “Como un acto de amor propio, la persona tiene derecho a llamar, a responder, a no responder o incluso a bloquear. Cada una de estas decisiones puede ser válida, siempre que no sea una reacción impulsiva, sino una elección consciente que obedezca a lo que la persona siente que necesita hacer”, indica.

Recomienda que después, si realmente se quiere cerrar la relación y avanzar, bloquee toda posibilidad de contacto con esa persona. “Es una forma de autoprotección y puede ser una decisión sana para iniciar el contacto cero. Es cierto que tiene un costo: la otra persona puede percibirte como alguien inmaduro o inmadura por bloquear. Sin embargo, si el precio de tu paz y de tu salud mental es que el otro te perciba de esa manera, bienvenido sea el rótulo de inmaduro”, dice antes de aclarar que un proceso de cierre no es una lucha de egos, de orgullo ni de quién queda mejor frente al otro, sino un proceso emocional que debe gestionarse de la forma más sana posible. “Bloquear permite romper el círculo de ansiedad que se crea cuando la puerta de contacto sigue abierta. Cuando todavía existe la posibilidad de mensajes, llamadas o interacción en redes sociales, muchas personas entran en la angustia constante de revisar el teléfono, esperando ver si el otro escribió o si volvió a contactar. Esa dinámica alimenta la ansiedad rumiativa y termina prolongando el proceso de duelo”, explica.

El adiós 3.0, ¿puede ser empático?
Ante la pregunta de si existe alguna manera de dejar a alguien por WhatsApp que sea empática y saludable, Arieta responde de forma afirmativa, aunque matiza que depende de cómo se comunique, aplicándose entonces las mismas reglas que cuando una persona se ausenta temporalmente de una conversación para autorregularse. “No es lo mismo desaparecer sin explicación —lo que suele vivirse como una forma de comunicación destructiva— que comunicar de forma clara una decisión y marcar un límite. Para que sea respetuoso conviene que el mensaje incluya tres elementos: claridad, responsabilidad y ausencia de culpabilización. Es decir, expresar brevemente la decisión, no atacar al otro y no dejar la situación en ambigüedad”, asegura. Considera importante dejar abierta la posibilidad de hablarlo más adelante, cuando ambas personas estén más reguladas emocionalmente y la conversación pueda darse en condiciones mínimamente saludables.

“Aplazar una conversación que en ese momento podría escalar no es necesariamente evitación, sino una forma de protegerse y evitar daño innecesario. Si posteriormente ese intento de conversación vuelve a convertirse en una interacción destructiva, también es responsabilidad de cada persona sostener el límite en el encuentro directo, cortar la conversación y retirarse de forma regulada”, explica. Matiza que en ese sentido, el problema no suele ser el medio, sino la ausencia de comunicación o el ghosting. “Una ruptura breve pero clara suele generar menos malestar que desaparecer sin explicación”, dice.

Carmen Raya, periodista, fue dejada mediante un mensaje de WhatsApp carente de claridad, responsabilidad y ausencia de culpabilización. “Una noche de fiesta, y un poco bebido, mi novio me montó un show digno de Netflix y me dijo que se iba a casa. Yo, que ya tengo 42 años y los únicos dramas que quiero en mi vida son los laborales, seguí de fiesta. A la media hora, recibí varios mensajes de WhatsApp donde me comunicaba que se había llevado todo de mi casa y que no podría echarle en cara mis ‘paranoias personales’. Yo no daba crédito: me quedé en shock. Al volver a casa, efectivamente, ni rastro de él ni de sus cosas. Lo peor es que no le contesté porque ni me esperaba esa reacción por su parte ni pensé que después de haberle comentado mi mala suerte en el amor, me haría algo así”, asegura. “Después intentó disculparse un par de veces más, vía WhatsApp. Finalmente, lo bloqueé. Todo muy adulto. Me hizo sentir que jamás encontraré a nadie y volvió a abrirme la herida, que en realidad nunca se cura, de que algo está mal conmigo. ¡Gracias, Alberto!“, dice con sorna.

Las consecuencias del ‘cierre sin cierre’
Flórez comenta que cuando una persona es dejada por WhatsApp, especialmente después de una relación significativa, puede experimentar una sensación de cierre incompleto. El cerebro humano no está diseñado para dejar historias abiertas; necesita coherencia narrativa para procesar lo que ha ocurrido. “Cuando la ruptura llega en forma de un mensaje de WhatsApp, con poco espacio personal para comprender lo sucedido, la mente intenta cerrar ese vacío construyendo explicaciones por sí sola. El problema es que esas explicaciones mentales muchas veces no están basadas en la realidad, sino en suposiciones, interpretaciones y miedos. Esto puede generar rumiación persistente, pensamientos repetitivos sobre la relación, fijaciones obsesivas, ansiedad intensa y también sentimientos de tristeza profunda que pueden evolucionar hacia estados depresivos”, asegura.

Algunas personas desarrollan además una sensación de sinsentido, de desconcierto sobre lo vivido, o la dolorosa percepción de haber perdido tiempo y haber invertido emocionalmente en algo que terminó de forma abrupta. “En algunos casos incluso puede aparecer un duelo tardío o un trastorno de adaptación, porque la persona no tuvo un cierre emocional claro. Es similar a lo que ocurre en los procesos de duelo: los seres humanos necesitamos formas concretas de cierre. Cuando alguien muere, existe un cuerpo, un velorio, un féretro; hay un proceso que permite comprender que algo terminó. Cuando ese cierre no existe, la mente intenta compensarlo, buscando respuestas de forma constante y prolongando el sufrimiento mucho más de lo necesario”, explica la experta en amor propio y relaciones. “Terminar una relación por WhatsApp puede dejar a la persona atrapada en procesos de duelo prolongado, algo que veo con mucha frecuencia en mi consulta con pacientes”, dice.

Ane Arieta opina que es probable que hoy este tipo de rupturas sean más habituales porque gran parte de nuestras conversaciones y vínculos ya ocurren a través del móvil. Por eso, cuando la comunicación cotidiana se desarrolla en ese espacio, también las rupturas pueden terminar produciéndose ahí.

“El problema no es tanto el canal como el modo en que se utiliza. En una cultura relacional cada vez más rápida, a veces se evita la incomodidad de las conversaciones difíciles, el reconocimiento de lo ocurrido o la responsabilidad emocional que implica cerrar una relación. El riesgo aparece cuando el vínculo se termina sin explicación, sin asumir ninguna responsabilidad y sin dar espacio a una mínima elaboración de lo que ha pasado”, explica.

La Dra. Jennifer Flórez quiere terminar recordando algo: las personas realmente se conocen en una ruptura. “La forma en que alguien termina una relación dice mucho sobre su nivel de responsabilidad emocional. Por eso, incluso en tiempos digitales, cerrar una relación con respeto y humanidad sigue siendo una de las formas más claras de mostrar quién somos y cómo amamos”, dice. Nunca hay una manera perfecta de romper con alguien pero sus palabras son sin duda una buena manera de finalizar un tema.

El País

 

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¿Qué pasa con tus alimentos si abres el refrigerador a cada rato?

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Ciudad de México.- La práctica habitual de abrir la puerta del refrigerador de manera reiterada o mantenerla abierta durante periodos prolongados tiene repercusiones directas en la integridad de los insumos.

De acuerdo con el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), la temperatura interna de un refrigerador debe mantenerse a un máximo de 4 grados centígrados (40 grados Fahrenheit) para inhibir el crecimiento bacteriano.
Cada vez que se rompe el sello hermético, el aire frío se escapa y es reemplazado por aire ambiental cálido y húmedo, lo que obliga al sistema a trabajar de forma excesiva para recuperar el equilibrio térmico.
El riesgo principal de estas aperturas constantes es la entrada a la denominada “Zona de Peligro”. Según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), las bacterias pueden duplicar su número en tan solo veinte minutos cuando los alimentos se encuentran en un rango de temperatura entre los 4 grados y los 60 grados.
Al abrir la unidad “a cada rato”, la superficie de los productos (especialmente lácteos, carnes y huevos) experimenta un calentamiento superficial que favorece el desarrollo de microorganismos como la Salmonella o la Listeria monocytogenes.
La condensación es otro factor crítico. El intercambio de aire genera humedad en las paredes internas y en los empaques, lo que según especialistas de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) de España, acelera la aparición de mohos y degrada las propiedades organolépticas (sabor, textura y olor) de los vegetales. La estabilidad térmica es la clave para que la fecha de caducidad impresa en los productos sea realmente válida.
Más allá de la salud, el impacto económico es considerable. Expertos del portal de ingeniería y eficiencia Energy Star señalan que el compresor de la unidad consume una cantidad significativamente mayor de energía cuando intenta compensar la pérdida de frío. Este esfuerzo constante reduce la vida útil del electrodoméstico y aumenta los costos en la factura eléctrica de forma innecesaria.
Para optimizar el uso, se recomienda seguir estos pasos técnicos:
Planificación del menú: decidir qué se va a extraer antes de abrir la puerta.
Organización por zonas: colocar los productos de mayor rotación en áreas accesibles (aunque evitando la puerta para productos muy sensibles como la leche).
Mantenimiento de sellos: revisar que los empaques de goma cierren herméticamente para evitar fugas pasivas de aire frío.
De acuerdo con las guías de Healthline, mantener el refrigerador al menos a tres cuartas partes de su capacidad ayuda a retener el frío, ya que los objetos fríos actúan como una masa térmica que estabiliza la temperatura frente a aperturas breves.

Agencias

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Aguas si te pones pestañas postizas

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Ciudad de México.- Si tus pestañas naturales no son tan largas como quisieras, si no tienen suficiente volumen o se rompen fácilmente, tal vez estés pensando en utilizar postizas.
Pero antes de aventarte a comprar varios pares, en De Última te decimos lo que debes saber sobre su aplicación segura.

¿Cuál es la función de las pestañas postizas?
Las pestañas se encargan de proteger al ojo de bacterias y suciedad, así lo explica Juan Antonio Durán de la Colina, director del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología. Su función también es eliminar las células muertas, limpiar los folículos e identificar los cambios de temperatura.
Pero por cuestiones estéticas, hay personas que disfrutan colocarse pestañas postizas, por ejemplo, con la intención de enmarcar su mirada o para realzar su maquillaje, sobre todo cuando es dramático y para una ocasión especial.
Y, aunque en la mayoría de casos son inofensivas, hay ciertos aspectos que se deben tomar en cuenta para realizar una aplicación segura.

¿Cuáles son los riesgos de usar pestañas postizas?
Posibles infecciones
De acuerdo con los expertos del Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, existe la posibilidad de hacer pequeñas heridas en la córnea del ojo con una aplicación inadecuada de las pestañas postizas, por ejemplo, si no se recortan bien los excedentes al momento de ajustarlas.
Si esas micro lesiones no se tratan correctamente, pueden desarrollarse infecciones.

Blefaritis y conjuntivitis
Para ponerse pestañas postizas es indispensable tener higiene; lo correcto es lavarse la manos con agua y con jabón para evitar llevarse la grasa de los dedos a los folículos de las pestañas y provocar que se tapen.
No asearse las manos, utilizar herramientas sucias o reutilizar las mismas pestañas puede ocasionar blefaritis o conjuntivitis, afecciones caracterizadas por la inflamación en la base de las pestañas.
Caída del párpado
También conocida como “Ptosis palpebral”, es la alteración en la estructura del ojo y también puede ocurrir cuando las pestañas postizas son largas y pesadas.
Si se utilizan por mucho tiempo o con frecuencia, podrían hacer que el párpado se caiga.

¿Cómo ponerse pestañas postizas de manera segura?
Si aún con eso quieres ponerte pestañas postizas, sigue estas recomendaciones para garantizar una aplicación segura:
• Verifica que las pestañas, los aplicadores y su pegamento sean de buena calidad.
• No utilices pestañas largas y pesadas.
• Sigue las indicaciones de cuidado y lavado proporcionadas por la marca.
• Si después de la aplicación sientes molestias, retíralas y acude inmediatamente con un oftalmólogo.

¿Cómo identificar la alergia a las pestañas postizas?
La alergia a las pestañas postizas (ya sea a las fibras o, más comúnmente, al pegamento) suele manifestarse en los ojos y la piel cercana, con síntomas como:
• Comezón excesiva en los párpados.
• Enrojecimiento e inflamación en los ojos y párpados.
• Ardor en los ojos.
• Lagrimeo y secreción ocular.

Agencias

 

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Los Testigos de Jehová cambian su doctrina

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Aceptan las autotransfusiones de sangre; se trata de «un lavado de imagen que sólo ilustra su carácter sectario», explican los expertos

Madrid, España.- La prohibición de las transfusiones es una de las enseñanzas más antiguas y controvertidas de los Testigos de Jehová.
Durante años han interpretado que los pasajes bíblicos que hablan de «abstenerse de la sangre», implicaba también la imposibilidad de recibir una donación en el caso de ser necesaria tras un accidente o en el transcurso de una operación. Incluso han alabado, como mártires, a quienes «pusieron a Jehová en primer lugar» y prefirieron morir
antes de aceptar la transfusión. Sin embargo, una reciente modificación, va a cambiar esta doctrina.
El pasado viernes, el Cuerpo Gobernante, el máximo órgano de gobierno de la confesión con sede en Estados Unidos, hacía público un comunicado con una «aclaración» sobre sus enseñanzas en la que muestran «un cambio en nuestra postura sobre el uso de nuestra propia sangre al recibir atención médica y quirúrgica». Tras años de negar esta práctica, ahora los Testigos de Jehová dejan en manos de sus fieles la elección de si permiten que se les extraiga y almacene su propia sangre con antelación a las
intervenciones quirúrgicas en las que puedan necesitarla. Por contra, la organización mantiene la prohibición general de recibir transfusiones de sangre ajena.

«A primera vista, estamos ante un antes y un después en la historia centenaria de los Testigos de Jehová: parece que por primera vez la secta relaja su rígida normativa sobre la prohibición de las transfusiones de sangre, al permitir una modalidad de uso por parte de la propia persona», explica Luis Santamaría, experto en sectas. «Sin embargo, este supuesto hito histórico lo es sólo en apariencia. Realmente, ilustra el carácter sectario de los Testigos de Jehová, una organización que ha destacado a lo largo de su trayectoria por los cambios doctrinales arbitrarios», advierte.
Para Santamaría, cuando el Cuerpo Gobernante afirma «haber recibido de Dios un ‘nuevo entendimiento’ o una ‘nueva luz’, no es más que la excusa religiosa para cambiar
sus creencias y prácticas a su antojo». Una práctica «propia de las sectas de origen cristiano», en la que los líderes «aseguran tener hilo directo con Dios», por lo que ante sus decisiones «sólo cabe la obediencia y la sumisión, y no es posible ninguna crítica, disensión o duda», añade.

La decisión ha sorprendido tanto a los creyentes como a las extestigos, que durante años han visto cómo la prohibición de las transfusiones comprometía sus vidas o las de sus familiares. Es el caso de Becky Quesada, tesorera de la Asociación Española de Víctimas de los Testigos de Jehová (AEVTJ), que recibía «la nueva luz» dos días antes del anuncio público con «sentimientos encontrados». Por un lado, la interpreta como una muestra de cómo el activismo de las víctimas, como el desarrollado por la AEVTJ y en otros lugares del mundo, está consiguiendo que la congregación religiosa «flexibilice sus normas». Por otro lado, también
siente la «frustración» de que, lo que considera «un lavado de cara», no se hubiera decidido antes.
El anuncio de este “nuevo entendimiento”fue presentado el viernes por Gerrit Lösch, miembro del Cuerpo Gobernante, en uno de los habituales videos publicados en la web de la organización, dentro del apartado de ‘Noticias internacionales’. Tras una larga introducción, sólo en los últimos minutos aborda lo que denomina una
“aclaración” de sus enseñanzas.“Cada cristiano debe decidir por sí mismo cómo se utilizará su propia sangre en todos los cuidados médicos y quirúrgicos”, afirma.“Esto incluye permitir o no que su propia sangre sea extraída, almacenada y luego se le vuelva a introducir”, añade. ¿Qué significa esto? Que “algunos fieles podrán aceptar que
su sangre sea conservada y reutilizada en una intervención, mientras que otros seguirán decidirán que no”,explica en el video. Lösch no detalla en ningún momento las razones que han motivado este cambio de criterio, pero se remite a la revista ‘La Atalaya’ del 15 de octubre de 2000, donde –asegura– “ya se afirmaba que el cristiano debía
determinar por sí mismo qué se haría con su sangre durante una intervención quirúrgica, prueba médica o terapia”. Sin embargo, omite que ese mismo texto explicitaba lo contrario: “ni donamos sangre ni la almacenamos para transfundirnos posteriormente una sangre que debía haberse ‘derramado’. Esta práctica está en conflicto con la ley de Dios”. Una contradicción que el dirigente tampoco se detiene a explicar. Luis Santamaría interpreta que el cambio responde a dos factores. El primero, de carácter interno, busca “mostrar una cierta apertura y evitar el importante número de abandonos que está teniendo la organización”. En este sentido, la decisión se
suma a otras flexibilizaciones adoptadas en los últimos años: permitir la barba en los hombres o el uso de pantalones en las mujeres, reducir la carga de reuniones y predicación, o suavizar el tradicional proselitismo casa por casa. El segundo motivo apunta más hacia fuera.“Es una verdadera operación de marketing para lavar su
imagen”, sostiene el experto.

“La cuestión de la sangre es la prohibición más conocida a nivel popular, por lo que vienen a decir a la sociedad –y, sobre todo, a las autoridades–: ‘¿veis? No somos una secta’”. A juicio del experto en este tipo de fenómenos religiosos, tampoco es descabellado pensar que otros factores “que pueden haber
empujado a la cúpula de la secta a tomar esta decisión son su reciente paso por los tribunales en países como España y Noruega, donde se ha podido ver delante de los jueces cuál es la verdadera realidad que viven los testigos de Jehová de a pie, verdaderas víctimas de un férreo sistema de control social en el que la prohibición de
las transfusiones juega un papel importante”. Junto a ello, también remite al“impacto a nivel internacional de dos productos realizados en España: el podcast del diario ABC y la serie documental de la plataforma HBO”.
Quesada vivió en primera persona las consecuencias de esta norma cuando todavía pertenecía a la congregación religiosa.
Su padre, afectado por un cáncer de esófago, no pudo ser intervenido de inmediato porque su operación requería una transfusión. Tras una larga búsqueda, localizaron
finalmente un equipo médico en Sevilla dispuesto a asumir la intervención «con la condición, en un papel firmado, de queno iban a ponerle sangre». El retraso en la operación y las complicaciones posteriores provocaron una necrosis que obligó a que le extirparan el esófago y el estómago. «Ahora sólo puede comer con una máquina, con la confianza de que en el paraíso recuperará sus órganos», explica Quesada, que hace unos años abandonó la confesión.

«Me frustra bastante. Me alegro por la gente de dentro, que verá cómo mejora un poco su situación, pero también me pongo en la piel de quienes han perdido a sus familiares por esta maldita regla». Además, «no tiene ninguna lógica que lo acepten con el argumento de que el Levítico no dice nada en contra de las autotransfusiones, cuando tampoco nada de las transfusiones de otra persona y ellos lo siguen prohibiendo», concluye Quesada.

Un lavado de imagen
El anuncio de este «nuevo entendimiento» fue presentado el viernes por Gerrit Lösch, miembro del Cuerpo Gobernante, en uno de los habituales vídeos publicados en la web de la organización, dentro del apartado de ‘Noticias internacionales’. Tras una larga introducción, sólo en los últimos minutos aborda lo que denomina una «aclaración» de sus enseñanzas. «Cada cristiano debe decidir por sí mismo cómo se utilizará su propia sangre en todos los cuidados médicos y quirúrgicos», afirma. «Esto incluye permitir o no que su propia sangre sea extraída, almacenada y luego se le vuelva a introducir», añade. ¿Qué significa esto? Que «algunos fieles podrán decidir que su sangre sea conservada y reutilizada en una intervención, mientras que otros decidirán que no», explica en el vídeo.

Lösch no detalla en ningún momento las razones que han motivado este cambio de criterio, pero se remite a la revista

‘La Atalaya’ del 15 de octubre de 2000, donde –asegura– «ya se afirmaba que el cristiano debía determinar por sí mismo qué se haría con su sangre durante una intervención quirúrgica, prueba médica o terapia». Sin embargo, omite que ese mismo texto explicitaba lo contrario: «ni donamos sangre ni la
almacenamos para transfundirnos posteriormente una sangre que debía haberse ‘derramado’. Esta práctica está en conflicto con la ley de Dios». Una contradicción que el
dirigente tampoco se detiene a explicar.
Luis Santamaría interpreta que el cambio responde a dos factores. El primero, de carácter interno, busca «mostrar una cierta apertura y evitar el importante número de
abandonos que está teniendo la organización». En este sentido, la decisión se suma a otras flexibilizaciones
adoptadas en los últimos años: permitir la barba en los hombres o el uso de pantalones en las mujeres, reducir la carga de reuniones y predicación, o suavizar el tradicional
proselitismo casa por casa.

El segundo motivo apunta más hacia fuera. «Es una verdadera operación de marketing para lavar su imagen», sostiene el experto. «La cuestión de la sangre es la
prohibición más conocida a nivel popular, por lo que vienen a decir a la sociedad –y, sobre todo, a las autoridades–: ‘¿veis? No somos una secta’». A juicio del experto en este tipo de fenómenos religiosos, tampoco es descabellado pensar que otros factores «que pueden haber empujado a la cúpula de la secta a tomar esta decisión son su reciente paso por los tribunales en países como España y Noruega, donde se ha podido ver delante de los jueces cuál es la verdadera realidad
que viven los testigos de Jehová de a pie, verdaderas víctimas de un férreo sistema de control social en el que la prohibición de las transfusiones juega un papel importante». Junto a ello, también remite al «impacto a nivel internacional de dos productos realizados en España: el podcast del diario ABC y la serie documental de la plataforma HBO», basada en la investigación de este diario.

Fuente: ABC

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