Connect with us

Bienestar

El arte de no dejarlo todo para después

Published

on

La procrastinación encierra complejas motivaciones. He aquí algunas, y algunos consejos para el “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”

Por Pilar Jericó

Madrid, España.-Lo confieso: antes de escribir la primera frase de este artículo, he revisado los mensajes electrónicos tres veces, he consultado otras tantas el pronóstico del tiempo, he leído las noticias… He procrastinado, como se dice técnicamente cuando no paramos de aplazar algo. Como consuelo, sé que no soy la única. Todos podemos procrastinar actividades puntuales que, aunque podamos disfrutarlas, también requieren cierto esfuerzo, como hacer deporte, mantener una conversación difícil, terminar un informe complicado o, sencillamente, ordenar un armario siempre olvidado. Solo el 20% de los adultos presenta este comportamiento de forma sistemática ante cualquier tarea que implique un mínimo esfuerzo, según el psicólogo Joseph Ferrari, una de las mayores autoridades en la materia. Lo verdaderamente creativo son las excusas con las que justificamos la decisión: mañana tendré más ganas, todavía no sé lo suficiente para ponerme con ello y funciono mejor bajo presión, entre otras. Sin embargo, la procrastinación esconde mucho más de lo que aparenta.

El término proviene del verbo latino procrastinare (de pro y crastinus), que se utilizaba en la Roma clásica cuando se aplazaban de manera deliberada decisiones políticas o jurídicas al día siguiente. Sin embargo, desde el siglo XVI hasta bien entrada la década de 1970, se empleó sobre todo como una crítica moral a conductas que se atribuían a la desgana o a una mala planificación. Solo desde hace medio siglo se ha empezado a entender que la procrastinación no habla de pereza, sino de nuestra relación con el malestar y con el tiempo.

Uno de los pioneros en estudiar esta conducta fue Timothy Pychyl, de la Universidad de Carleton (Canadá), quien la vinculó a motivos emocionales. Posponemos el esfuerzo cuando somos excesivamente perfeccionistas, cuando la tarea nos genera inseguridad, nos aburre o, sencillamente, cuando no nos encontramos bien. El alivio momentáneo que sentimos al posponer es, precisamente, lo que alimenta la tendencia a seguir haciéndolo más tiempo. Otra explicación sugerida por Hal Hershfield, de la Universidad de California (UCLA), se basa en la fantasía de nuestro “yo futuro”. Sabemos que ese informe, la conversación pendiente o esa decisión incómoda no desaparecen, pero actuamos como si el costo no fuera a recaer sobre nosotros mismos. Como si se lo dejáramos a “otro”.

Los contextos digitales en los que vivimos tampoco ayudan. La multitarea y la interrupción constante reducen nuestra tolerancia al esfuerzo y dificultan la concentración. El problema parece haber dejado de ser individual para convertirse en colectivo, al vivir inmersos en sistemas diseñados para capturar nuestra atención y ofrecernos recompensas inmediatas. Sea por unas causas u otras, el precio de esta conducta es alto. Fuschia Sirois, profesora de la Universidad de Durham, concluyó, tras un metaanálisis realizado durante más de ocho años con miles de personas, que la procrastinación sistemática incrementa el estrés, la sensación de culpa y disminuye la autoestima. De ahí la importancia de aprender a afrontarla.

Un primer paso consiste en reconocer la emoción. Según los estudios mencionados, el aplazamiento no suele estar relacionado con la dificultad de la tarea, sino con lo que nos despierta afrontarla. Reconocer dicha emoción ayuda a reducir su poder paralizante. Otra estrategia útil es aplicar la “regla de los cinco minutos”: iniciar la actividad con un paso pequeño, incluso ridículo. Algo tan simple como decirnos: voy a ponerme con este informe solo cinco minutos; si después quiero parar, lo haré.

No conviene dejarlo todo en manos de la fuerza de voluntad. Reducir los distractores visibles, como el celular, o eliminar fricciones, como tener los materiales preparados, puede marcar la diferencia. En algunos casos, la colaboración con terceras personas resulta una ayuda, como trabajar acompañados o hacer deporte en grupo. También puede ser útil diseñar pequeñas recompensas al finalizar la tarea.

Cuando la procrastinación se debe a un exceso de perfeccionismo, conviene desvincular la identidad del rendimiento. Una tarea mal hecha no define nuestro valor personal, del mismo modo que asumirnos como aprendices permanentes nos libera de la presión de hacerlo todo perfecto. Pensar en términos de borrador, prueba o versión provisional puede ser suficiente para dar el primer paso. Según los estudios de Hershfield, también ayuda “reconciliarnos con nuestro yo futuro”. Fantaseamos con que mañana tendremos más fuerza para afrontar lo difícil. Por último, conviene escuchar la procrastinación cuando responde a un agotamiento real. A veces no es miedo, sino saturación y cansancio. Aprender a parar y descansar de verdad nos permite retomar las tareas pendientes con mayor claridad y energía.

Quizá el verdadero aprendizaje de la procrastinación no consista solo en vencerla, sino en escuchar lo que quiere decirnos. A veces señala miedo; otras, cansancio; otras, una exigencia excesiva hacia nosotros mismos. Dejar las cosas para mañana no es solo un problema de agenda: es una manera de relacionarnos con el tiempo y con uno mismo. Y tal vez el arte de no procrastinar empiece cuando dejamos de empujarnos y comenzamos, por fin, a acompañarnos.

La autora es experta en comportamiento humano.

 

 

Continue Reading

Bienestar

¿Consumes papaya en el desayuno?

Published

on

Ciudad de México.- Las frutas son un elemento clave en el desayuno, por lo que elegir la opción adecuada puede favorecer la salud del cuerpo y dotarlo de energía. Y la papaya se posiciona como la mejor opción al ser rica en agua, fibra y enzimas.
Si quieres saber por qué muchos expertos en nutrición recomiendan consumirla, sigue leyendo porque te damos los detalles.

¿Qué nutrientes tiene la papaya?
Si bien su sabor puede intimidar a algunas personas, la papaya, fruta tropical originaria de América, es el alimento ideal para un desayuno completo y balanceado. De acuerdo con el portal médico Vimec, una porción pequeña de 152 g concentra los siguientes nutrimentos:
• Calorías: 59
• Carbohidratos: 15 g
• Fibra: 3 g
• Proteínas: 1 g
• Vitamina C
• Vitamina A
• Folato
• Potasio
Además, contiene pequeñas cantidades de calcio, magnesio y vitaminas del complejo B, entre ellas, la B1, B3 y B5.
Esta misma fuente señala que la papaya es rica en carotenoides y antioxidantes, especialmente en licopeno, compuesto asociado con la protección celular, la salud cardiovascular y la reducción del daño causado por los radicales libres.
Por su parte, un artículo del sitio de salud Healthline detalla que la fruta es rica en papaína, enzima digestiva capaz de descomponer las proteínas. Por eso, además de utilizarse como ablandador natural de carne en recetas, puede favorecer la digestión, reducir la inflamación abdominal y facilitar el tránsito intestinal.
Otra cualidad de la papaya es que ayuda a que el cuerpo absorba con facilidad los antioxidantes, lo que permite combatir el estrés oxidativo y fortalecer el sistema inmunológico, sobre todo cuando se consume fresca y en ayunas.

¿Qué pasa si desayunas papaya todos los días?
Elegir este alimento por las mañanas puede resultar muy benéfico. En muchos planes alimenticios se encuentra presente para ayudar a reducir el peso corporal, sin perder las dosis de nutrientes necesarios al día.
Según los expertos del sitio Everyday Health, a diferencia de otras frutas, la papaya contiene menos calorías por porción y es rica en fibra, lo que ayuda a prolongar la sensación de saciedad y promueve una digestión saludable.
En gran parte, esos efectos se deben a su contenido elevado de agua, que contribuye a mejorar el tránsito intestinal y aliviar malestares como el estreñimiento.
Y gracias a su la papaína, así como a otras enzimas naturales, comerla a primera hora del día facilita el procesamiento de los alimentos, mientras que puede regular la inflamación a través de sus proteínas conocidas como citocinas.
Como lo mencionamos anteriormente, sus antioxidantes juegan un papel clave. Y es que nutrientes como la luteína y la zeaxantina, junto con la vitamina E, protegen la salud visual e incluso reducen el riesgo de padecimientos oculares relacionados con la edad, como la degeneración macular.
Finalmente, la revista médica “Tua Saúde” señala que, cuando se consume en ayunas, la fibra de la papaya puede disminuir la absorción de grasas a nivel intestinal, disminuyendo los niveles de colesterol y triglicéridos en sangre. A su vez, esto previene enfermedades cardiovasculares como la aterosclerosis o infartos.
Comer papaya todos los días en el desayuno puede ser una manera sencilla de mantener el cuerpo en óptimas condiciones y darle una sensación de ligereza.

Agencias

Continue Reading

Bienestar

¿Por qué recomiendan poner una esponja en la lavadora?

Published

on

Ciudad de México.- En los últimos meses, un truco doméstico ha ganado popularidad en redes sociales y foros de limpieza del hogar: colocar una esponja dentro de la lavadora junto con la ropa.
Cuando se lava la ropa, es común que, aunque las prendas salgan limpias, queden cubiertas de pelusa o pelos de animales.
De acuerdo con el sitio especializado en limpieza y mantenimiento del hogar, Cleanipedia, la esponja de cocina puede ayudar a reducir este problema al actuar como un captador de residuos durante el ciclo de lavado.

¿Cómo funciona el truco de la esponja en la lavadora?

El principio detrás de este truco es sencillo. La superficie porosa de la esponja funciona como un punto de adhesión para pelos, fibras textiles y pelusa que se desprenden de la ropa mientras gira el tambor. En lugar de redistribuirse entre las prendas o acumularse en el filtro del electrodoméstico, estos residuos quedan atrapados en la esponja.
De acuerdo con guías de higiene del Global Hygiene Council y manuales de mantenimiento de electrodomésticos, este tipo de superficies porosas pueden retener partículas ligeras cuando están en constante movimiento y contacto con el agua. Por ello, el truco resulta especialmente útil en cargas con ropa de algodón, toallas o prendas que suelen soltar fibras.
Para aplicar de manera correcta este método, se recomienda utilizar una esponja nueva o perfectamente limpia, sin restos de detergente, grasa o productos abrasivos. Debe colocarse dentro del tambor antes de iniciar el ciclo normal de lavado, junto con la ropa. Al finalizar, la esponja suele salir cubierta de pelos y pelusas, lo que confirma su función como recolector de residuos.

Recomendaciones y cuidados al usar este método

Especialistas advierten que este truco no sustituye la limpieza regular de la lavadora. Durante el verano, por ejemplo, se recomienda limpiar el electrodoméstico cada 10 o 15 lavados o al menos una vez al mes, debido a la acumulación de sudor, humedad y restos orgánicos que favorecen la aparición de hongos y malos olores.
La limpieza adecuada consiste en realizar un ciclo con el tambor vacío, utilizando agua caliente por encima de los 60 grados centígrados, así como revisar y limpiar el filtro cada dos o tres meses. De acuerdo con manuales técnicos de fabricantes y organismos de higiene, estas prácticas prolongan la vida útil del equipo y mejoran el desempeño del lavado.
Asimismo, la esponja utilizada en este truco debe desecharse o desinfectarse después de uno o dos usos, ya que acumula residuos que pueden convertirse en un foco de bacterias. No se recomienda reutilizarla para lavar platos u otras tareas domésticas.

Agencias

Continue Reading

Bienestar

El mito de los remedios caseros para la cruda

Published

on

Después de una noche de excesos y copas llega la consabida resaca, un proceso fisiológico complejo para el que no existen soluciones milagrosas

Ciudad de México.- Los excesos se pagan y en una época de fiestas y celebraciones, muchos de ellos tienen que ver con el pasarse al tomar una copa de más. Durante la euforia del momento, todo parece ir bien. Sin embargo, al día siguiente llega la factura. Es la temida resaca, la respuesta fisiológica de nuestro cuerpo al abuso del alcohol. Una situación más o menos conocida por aquellos que tienen la costumbre de beber, y por ende sobre la que existen varios mitos y leyendas con mayor o menor base científica.

Los efectos de la resaca son más o menos conocidos: dolor de cabeza, malestar general, náuseas, fatiga, sed intensa o sensibilidad hacia la luz o el ruido. Por ello, muchos de los remedios caseros tienden a atacar los síntomas, sin tener en cuenta a los desencadenantes de los mismos. Algo que, incluso, en algunas ocasiones pueden empeorar estos efectos. Por ello, lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de enfrentarnos a una resaca es, precisamente, de qué estamos hablando.

Qué es la resaca
La resaca es un conjunto de síntomas desagradables que suelen aparecer después de la ingesta excesiva de alcohol. Aunque las consecuencias pueden variar de una persona a otra, los desencadenantes suelen ser los mismos. En resumidas cuentas, la resaca se produce por uno o varios de los siguientes motivos: deshidratación, mala calidad del sueño, irritación gastrointestinal, inflamación del cuerpo o la exposición al acetaldehído. Además, en algunos casos también se puede producir un pequeño síndrome de abstinencia, aunque esto solo sucede en bebedores regulares.

Sin embargo, muchos de los llamados remedios caseros para la resaca no atacan estos desencadenantes, sino que buscan tratar los síntomas. Por ello pueden tener un efecto tamizante o momentáneo, aunque ni son soluciones universales ni tampoco especialmente efectivas. Estos son los remedios contra la resaca que no funcionan.

Tomar un analgésico antes de dormir
Varias son las personas que, después de una noche dura, se toman un analgésico antes de meterse en la cama. Lo hacen con la esperanza de, al día siguiente, no tener que lidiar con las consecuencias de sus excesos. Sin embargo, este supuesto remedio mágico no posee base alguna en realidad, e incluso puede ser contraproducente para nuestra salud.

Primero, porque los efectos del analgésico no son permanentes y, por ello, se van a desvanecer mientras estamos durmiendo. Pero además, se ha de tener mucho cuidado con el paracetamol, el cual no se debe combinar con el alcohol ya que eleva el riesgo de toxicidad hepática. No en vano, tanto el alcohol como los medicamentos se eliminan del organismo a través del hígado. Esto puede hacer que dicho órgano pueda verse sobrecargado, generando un daño hepático grave, incluso, en personas jóvenes y sanas.

En caso de querer combatir la resaca con un analgésico el día después, la opción más segura es el ibuprofeno. Se trata de un antiinflamatorio, por lo que posee una acción real sobre las causas de nuestro malestar. No obstante, este debe ser ingerido con grandes cantidades de agua, comida y en dosis bajas. Además, hay que tener en cuenta que puede empeorar la irritación gástrica, por lo que no es una solución adecuada para todo el mundo.

Agencias

 

Continue Reading

Trending