Para ello, se ha iniciado el proceso de desalojar uno de sus edificios para dedicarlo exclusivamente a la atención de los infectados con COVID-19; además, ya se ordenó la adquisición de equipamiento de aislamiento para los cubículos en los que se atenderá a los enfermos más graves, dos carpas para atender a pacientes en caso de saturación del servicio y se está en proceso de arrendar al menos 100 ventiladores de soporte respiratorio.

Para cuidado del personal médico y de enfermería, se gestionó la adquisición de 200 mil cubrebocas, 8 mil overoles y batas de aislamiento, 4 mil 200 respiradores desechables y mil 680 litros de gel antibacterial.

Las autoridades hospitalarias se anticipan al escenario del fallecimiento de pacientes, y el pasado viernes 20 de marzo solicitaron la adquisición de mil 200 piezas de mortaja para cadáveres.

De acuerdo con el número de orden OC 156 del Hospital Juárez, la entrega de estas piezas “es de manera casi inmediata” y deben tener las siguientes características: “Mortaja desechable tamaño grande, con cierre de plástico, sellada para la retención de fluidos biológicos, medidas aproximadas 2.20 x 1.02 metros”.

Las solicitudes para adquirir los equipos que permitan convertir el Hospital Juárez en un centro de urgencias del COVID-19 iniciaron desde el 19 de marzo.

Ese día, el presidente Andrés Manuel López Obrador emprendió una gira por Oaxaca en donde consideró que no había motivo para alarmarse por el coronavirus.

El doctor Martín Antonio Manrique, director del hospital, informó que de acuerdo con la evolución de la pandemia, el hospital incrementará su capacidad para la atención y hospitalización de los pacientes infectados.

Por eso a partir del pasado domingo se decidió dar prioridad a la atención de pacientes graves diagnosticados con COVID-19.

Las personas que ingresen con sospecha del virus serán atendidas en urgencias respiratorias; después de una valoración, se decidirá si son enviadas a su casa con un tratamiento médico o si son internadas.

Desalojan edificio

A más tardar el próximo viernes 3 de abril deberá concluir el desalojo del edificio C de Medicina Física y Rehabilitación para adecuarlo como el área de atención a los pacientes con coronavirus. El mobiliario se enviará al edificio E del mismo hospital, donde estaba el área de enseñanza.

El contrato para hacer esta mudanza debió asignarse ayer por adjudicación directa, pero el Hospital no reportó el nombre del proveedor.

Para el movimiento del mobiliario se requirieron 25 personas equipadas con guantes, cubrebocas y lentes de protección, con el apoyo de 15 patines hidráulicos.

En el edificio desalojado se prevé colocar equipo especializado. Por lo pronto, ya se gestionó el arrendamiento por 3 meses de más de 100 equipos de ventilación para soporte respiratorio.

“Conforme a la solicitud que realice el personal autorizado del Hospital, ya sea de manera telefónica, correo electrónico o mediante oficio, los equipos para soporte respiratorio se deberán garantizar su tiempo de entrega en un rango entre 90 y 120 minutos, contados a partir de la solicitud antes mencionada”, establece el documento en el que se solicitó la cotización a empresas proveedoras.

En los primeros días de abril se deberán entregar 25 equipos como “stock” para ser utilizados en casos de necesidad inmediata.

“Los accesorios que se proporcionen para el uso de los equipos, deberán ser de la marca Fisher & Paykel, toda vez que tienen un alto grado de seguridad además de no condensarse y algo muy importante disminuyen el riesgo de neumonías asociadas a la ventilación”, precisa el documento.

Los equipos estimados por día, que se deberán considerar tener a disposición en stock dentro de las instalaciones del hospital, son: 50 ventiladores de uso adulto-pediátrico; 25 para recién nacidos, 3 de alta frecuencia, 6 de traslado, 10 torres de alto flujo, 7 concentradores de oxígeno y 7 torres de aire forzado para bebés.

En otra solicitud de compra elaborada el martes 24 de marzo se anticipa la colocación de una cortina antibacteriana plastificada para consultorios y salas de choque o reanimación, para pacientes muy graves.

En el documento se incluye un croquis en el que se detalla que en principio se colocará la malla en 9 cubículos.

La dirección del hospital también solicitó comprar “de manera inmediata” 2 carpas de lona de 6×6 metros, para la atención de más pacientes.

Otras adquisiciones realizadas esta semana para transformar el Hospital Juárez en un centro de atención del COVID-19, incluyen insumos para electrocardiógrafo, cuatro kits de inmovilización con camillas rígidas y equipamiento para terapia intensiva.

Protegen a médicos y enfermeras

El 20 de marzo, el Hospital Juárez inició el procedimiento para comprar mil overoles con capuchas Tyvek repelentes y desechables para proteger a los médicos y enfermeras que atienden directamente a los infectados con el coronavirus.

Este tipo de overoles son los que se utilizan en casos de fugas químicas y en la atención de brotes epidémicos, como el actual, porque el material con el que están fabricados (Tyvek) es de alta densidad y resistente a la penetración de bacterias y virus.

Además, se gestionó la compra de 7 mil batas de aislamiento, impermeables a la penetración de fluidos, así como 4 mil 200 respiradores desechables y 200 mil cubrebocas plisados, con tres capas de polipropileno no tejidas, y con ajuste metálico nasal.

También se autorizó comprar 336 dispensadores de gel antibacterial con 70% de alcohol. Cada pieza contiene 5 litros, lo que da un volumen total de gel de mil 680 litros.

Con este equipamiento, se busca disminuir las situaciones de riesgo o de contagio, dijo el director del hospital.

El Hospital Juárez de México depende de la Secretaría de Salud federal. Es una de las instituciones de salud con más historia en México. Fue fundado en 1847 para atender a los soldados heridos durante la guerra de México con Estados Unidos.

Funcionaba originalmente en el Colegio de los frailes Agustinos de San Pablo, de ahí que su nombre original fuera el de Hospital de San Pablo.

Fue hasta 1872, ante la muerte de Benito Juárez, cuando el Cabildo de la ciudad le cambió el nombre al hospital.

En su historia recibió a lesionados de la guerra de Reforma y de la Revolución.

En 1947, en su primer centenario, se construyeron nuevos edificios y en 1970 se realizó otra remodelación.

El sismo de 1985 derribó su moderna torre de hospitalización, de 11 pisos, construida en 1970.

Fue entonces que se decidió edificar nuevas instalaciones del Hospital Juárez al Norte de la Ciudad de México, las cuales fueron inauguradas en septiembre de 1989.

El hospital ha sido pionero en la cirugía y en la investigación médica, por lo que es considerado, además, un centro de enseñanza de excelencia.