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Bienestar

Aguas con estos temas ‘tabú’

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Ciudad de México.- Hay ciertos temas de conversación que en México se evitan en contextos sociales, por lo menos con gente con la que no se tiene demasiada confianza. Puede ser porque se consideran de mal gusto, pero también porque siempre derivan en conflicto y se quiere evitar.

Más allá de estos temas, como si la tortilla debe llevar cebolla o si es paella o arroz con cosas, ciertos temas parecen hablar más de nosotros mismos de lo que pensamos y la psicología ha estudiado esto, destacando ciertos temas que podrían indicar que las habilidades sociales de una persona están por debajo del promedio.

Lo que estos temas dicen de nuestras habilidades sociales

Mantener una vida social sana es una de las claves para nuestro bienestar. No solemos darla la importancia que merece, pero el aislamiento social aumenta el riesgo de padecer depresión y ansiedad, favorece el deterioro cognitivo y debilita el sistema inmune. También nos lleva a perder habilidades sociales, lo que hace que cada vez nos resulte más complicado establecer esos vínculos que son clave para nosotros.

Para evitar esto es importante conversar, lo que implica hablar, pero también escuchar a la otra parte y, sobre todo, saber escoger los temas adecuados en cada circunstancia. La psicología señala que hablar sobre estos temas puede ser una señal de que se tienen habilidades sociales están por debajo del promedio, limitaciones a la hora de relacionarse con el resto.

Salud. Esto puede resultar un tanto sorprendente, hablar de salud es bastante habitual, sin embargo, en este caso es más la forma en la que se hace. Compartir detalles demasiado explícitos sobre procedimientos médicos o síntomas es lo que puede señalarlo porque es importante ajustar la información al contexto, pero también al nivel de confianza y proporcionar detalles innecesarios puede verse como falta de empatía.

Dinero. Estas conversaciones pueden generar tensiones innecesarias, sobre todo si nadie ha preguntado, también lleva a comparaciones que no siempre son adecuadas. Quienes tienen habilidades sociales adecuadas son conscientes de que estos temas (salarios, compras, bienes materiales) solo deben sacarse en confianza.
Quejas. Algunas personas parece que solo tienen quejas constantes sobre todas las situaciones y eso no solo drena la energía del grupo, también les hace ver como menos agradables. Es importante saber encontrar el equilibrio entre compartir preocupaciones y lograr un ambiente positivo.

Monopolizar conversaciones. Las conversaciones deberían ser intercambios, por lo que dominarla completamente y no dejar que la otra o las otras personas intervengan es una muestra de tener las habilidades sociales un tanto limitadas.
Narcisismo conversacional. Esta expresión hace referencia a esas personas que constantemente hablan de sus propios logros, viajes o éxitos, lo que da la sensación de estar buscando la validación del resto. Compartir experiencias sin monopolizar la conversación es lo más adecuado.

Aprender a conversar no siempre es sencillo, también hay personas que sacan temas controvertidos sin importar si eso genera malestar en la conversación o que comparten detalles excesivos sobre su vida personal sin que exista la suficiente confianza para ello. Detalles que pueden marcar una gran diferencia a la hora de ayudarnos a crear vínculos.

Agencias

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Bienestar

Qué cenar: ojo con estos alimentos

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Ciudad de México.- La cena es una de las comidas más importantes del día, ya que influye tanto en la calidad del descanso nocturno como en la salud digestiva.
Aunque no existen alimentos estrictamente “prohibidos” para todas las personas, diversos especialistas coinciden en que ciertos productos pueden afectar el sueño o provocar molestias gastrointestinales cuando se consumen durante la noche.
Por lo anterior, elegir adecuadamente qué comer antes de dormir puede contribuir al bienestar general y a un mejor descanso.
¿Para qué sirve cenar?
Cenar cumple la función de aportar energía y nutrientes al organismo después de las actividades diarias y antes del período de ayuno nocturno. Además, ayuda a mantener estables los niveles de glucosa y evita que la persona se acueste con hambre, lo que podría interferir con el sueño.
Según la Academia Española de Nutrición y Dietética, esta comida debe formar parte de una alimentación equilibrada y adaptarse a las necesidades individuales. Una buena opción para en la última comida del día es la fruta, siempre que sea acompañada por otros productos como el yogur o cereales integrales.
De igual manera, es posible añadir alimentos ricos en grasas saludables, proteínas y fibra, puesto que sus nutrientes ayudan en procesos de recuperación del organismo durante el descanso.
En cambio, las comidas muy abundantes o difíciles de digerir pueden generar malestar y afectar la calidad del sueño.
¿Qué alimentos no conviene cenar y por qué?
De acuerdo con información publicada por la AARP, ciertos alimentos pueden alterar el sueño cuando se consumen cerca de la hora de acostarse. Entre ellos destacan el café, los refrescos y las bebidas energéticas. Todos estos productos tienen cafeína, un estimulante que puede dificultar la conciliación del sueño y reducir su calidad.
Asimismo, se recomienda evitar el alcohol antes de dormir; aunque algunas personas creen que ayuda a descansar, en realidad puede provocar despertares nocturnos y alterar las fases normales del sueño.
Otro grupo de alimentos que conviene evitar durante la cena son las comidas grasosas (tacos, hamburguesas, embutidos, etcétera), dado que requieren un mayor esfuerzo digestivo y pueden causar sensación de pesadez, reflujo o incomodidad al acostarse.
El portal especializado Tua Saúde indica que las personas con gastritis deben limitar el consumo nocturno de alimentos que irritan la mucosa gástrica: picantes, frituras, productos ultraprocesados, bebidas alcohólicas y cafeína.
Para ese mismo grupo de personas, también se aconseja reducir el consumo de alimentos ácidos (cítricos, quesos maduros, chocolate, harinas refinadas, entre otros) porque incrementan las molestias digestivas.
Lo ideal es optar por cenas ligeras, con alimentos de fácil digestión y consumidas con suficiente antelación antes de acostarse. De esa manera, es posible favorecer tanto la salud digestiva como un sueño reparador.
5 ideas para cenar de manera saludable:
-Pechuga de pollo a la plancha con verduras al vapor: Consume una porción de pechuga de pollo sazonada con hierbas suaves, acompañada de calabacitas, zanahorias y brócoli cocidos al vapor.
-Yogur natural con papaya y avena: Prepara un tazón de yogur natural bajo en grasa con cubos de papaya fresca y una cucharada de avena.
-Sándwich integral de pavo y aguacate: Coloca dos rebanadas de pan integral y añade pechuga de pavo, aguacate y hojas de lechuga.
-Filete de pescado al horno con arroz y verduras: Termina el día con un filete de pescado blanco horneado con especias y acompañado de una pequeña porción de arroz y verduras cocidas.
-Omelette de espinacas con queso fresco: Prepáralo con huevo y espinacas salteadas, acompañado de queso fresco bajo en grasa.

Agencias

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La manera correcta de limpiar tu lavadora

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Ciudad de México.- El proceso de lavado de ropa suele percibirse como una acción de limpieza absoluta (sin embargo, el interior de la lavadora funciona como un ecosistema donde la humedad persistente y los restos de suavizante generan biopelículas bacterianas).
Cuando el electrodoméstico no recibe un mantenimiento periódico, estas colonias de microorganismos se transfieren a las fibras textiles, provocando que las piezas presenten un olor a humedad incluso después de secarse.
Según reportes técnicos de fabricantes especializados como Midea y Whirlpool, la clave para erradicar este problema reside en la desinfección profunda de los componentes internos y no solamente en el uso de fragancias externas.
Para garantizar una higiene óptima, los especialistas sugieren un proceso de limpieza dividido en pasos críticos que abordan las zonas de mayor acumulación de residuos. El portal especializado en tecnología del hogar Tom’s Guide señala que la omisión de estos pasos reduce la vida útil del motor y los sensores. El procedimiento recomendado se establece de la siguiente manera:
Saneamiento del tambor: Se recomienda realizar un ciclo de lavado corto con el tambor vacío utilizando agua caliente (a una temperatura mínima de 60 grados Celsius). La adición de vinagre blanco o limpiadores específicos para máquinas ayuda a disolver los depósitos de cal.
Limpieza de gomas y sellos: El caucho de la puerta suele retener agua y residuos de jabón. La recomendación es limpiar estos pliegues con un paño humedecido en una solución desinfectante para eliminar el moho negro visible.
Mantenimiento del cajetín y filtros: Los compartimentos del detergente deben extraerse para lavarlos bajo el grifo, mientras que el filtro de drenaje (ubicado generalmente en la parte inferior frontal) requiere una limpieza bimensual para retirar pelusas u objetos atrapados.
La persistencia de malos aromas responde a menudo a hábitos de uso que favorecen la condensación. Expertos de Consumer Reports indican que el uso excesivo de detergente líquido crea una capa pegajosa en las tuberías conocida como “escoria de jabón”, la cual atrapa partículas de suciedad y piel muerta.
Al respecto, fuentes de la industria en México han expresado que “el exceso de jabón no garantiza mayor limpieza, sino que satura los mecanismos internos de la tina”.
Asimismo, el portal de ingeniería doméstica The Spruce destaca la importancia de la ventilación post-lavado. Mantener la puerta de la lavadora abierta tras cada ciclo permite que la humedad se evapore, impidiendo que el ambiente cerrado se convierta en un caldo de cultivo para hongos. “Dejar la escotilla cerrada es el error más común que cometen los usuarios”, mencionan especialistas del sector. Al seguir estas pautas de mantenimiento, se asegura que el ciclo de lavado cumpla su función primordial: entregar prendas verdaderamente higienizadas y con aroma neutro.

Agencias

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¿Por qué huelen tan bien los hoteles de lujo?

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Las fragancias no son decoración, sino infraestructura de un alojamiento, pues un aroma bien diseñado tiene un gran impacto en la memoria del huésped. El reto es crear un olor culturalmente neutro, ni masculino ni femenino, y para ello el té blanco es un básico

Madrid, España.- Un año después de haber estado en un buen hotel habrá olvidado casi todo menos el olor. Esa fragancia diseñada para hacerlo sentir por un tiempo un mortal levemente superior al resto habrá quedado almacenada en algún rincón de su hipocampo con un 65% de precisión, según apuntan algunos estudios. El día que regrese, reconocerá de inmediato la sensación: ha llegado a un sitio que huele a caro —olor a rico—, que se dice ahora en TikTok, así que alguien se hará cargo de usted por unos días siempre que su tarjeta de crédito también huela a rico, o al menos a persona solvente con disposición a gastar dinero.

La construcción de esa fragancia que suele hacerse por encargo puede tardar entre seis meses y un año, y sigue a pie juntillas las instrucciones del hotel. Tengo en mi email el briefing que le pasó el Mandarin Oriental Ritz Madrid a un perfumista en 2020 para crear su fragancia. Seis folios con todo tipo de detalles históricos y arquitectónicos del edificio, huéspedes ilustres, vegetación de los jardines, aromas emblemáticos de la capital, y el requerimiento de que fuera “un perfume único, exclusivamente diseñado” para el alojamiento, cuyo objetivo, detalla el documento, es que, al llegar, el visitante perciba “un aroma único, claro pero sutil, que lo acompañe durante toda la estancia”.

La fragancia resultante de este hotel legendario de Madrid es un floral almizclado con notas de salida de mandarina, limón y fresia y una base de musk, cachemir, ámbar y pachouli. Pero si usted no tiene una nariz entrenada no reconocerá esa pirámide olfativa, solo sabrá que allí se siente muy bien, y que si pudiera se quedaría, si no toda la vida, una buena temporada.

Lo mismo le ocurriría en La Mamounia, cuya fragancia es un bálsamo para los sentidos, especialmente si entra tras desandar las callejuelas de La Medina de Marraquech con sus olores a especias e inciensos. Su fragancia es todo un clásico que firma la perfumista Olivia Giacobetti, una mezcla de aroma de dátiles con madera de cedro que en un minuto lo elevarán tres clases sociales, y que se podrá llevar a casa en una vela, en difusores o un frasco de perfume que se venden en el propio hotel (también online).

Decía George Orwell en El camino a Wigan Pier (1937) que el olor es la causa más profunda del clasismo: “No hay sentimiento de agrado o desagrado tan básico como el que se basa en una sensación física”. Y Karl Schlögel, en su ensayo El aroma de los imperios: Chanel Nº5 y Moscú Rojo (Acantilado, 2024), da cuenta de “la lucha de clases olfativa” que se desató en los teatros de Moscú y San Petersburgo tras la Revolución Rusa. “Las funciones ya no estaban reservadas a un público exclusivo y formado que había interiorizado las reglas de la representación con sus pausas, sus aplausos y sus silencios (…). El olor del frente y de los campamentos al raso, el sudor de los operarios de las fábricas y el hedor de los vagones atestados de pasajeros se colaban en los espacios de una alta cultura perfumada y desodorizada, trayendo unos ruidos y olores que resultaban desagradables, salvajes, (…) bárbaros en suma”, escribe.

No hay nada menos inocente que un aroma diseñado, y su impacto en la memoria, a través de la amígdala y el hipocampo, será mucho más duradero que los estímulos visuales y auditivos.

Los olores suntuosos, además de dar forma y consistencia a la experiencia de lujo, ejercen cierto encantamiento sobre el huésped que, según las cifras que manejan empresas y cadenas hoteleras, probablemente pasará un 20% más de tiempo en un hotel con la fragancia adecuada, y se dejará más dinero. En las ferias globales de lujo se afirma que los aromas “no son decoración sino infraestructura del hotel” y las cadenas de hospitality de lujo se los toman muy en serio. Solo hay que ver el valor de la industria global de esencias ambientales: en 2025 era de 1.500 millones de dólares y se espera que crezca un 30% para 2028.

En realidad, la industria hotelera no ha descubierto nada. Según Clara Buedo, investigadora del perfume y autora de El perfume en España (Catarata, 2025), a mediados del siglo XX Disney empezó a dispersar por sus parques temáticos determinados aromas para crear experiencias inmersivas. “Se sirvió del olor a palomitas y galletas recién horneadas que hacían más sabrosa la visita al parque e impulsaban a entrar en las tiendas para comprar comida. Para ello utilizó un dispositivo, el Smelltizer, una especie de cañón que iba lanzando ráfagas de aroma en momentos y puntos determinados, creando una especie de banda olfativa (en vez de sonora) que, de algún modo, se quedaría grabada en la memoria de los visitantes”. Buedo afirma que este fue el antecedente de la estrategia que más tarde perfeccionarían las aerolíneas, las tiendas de ropa y las cadenas de hoteles. “Usar el olor como una capa adicional de la experiencia para influir en la conducta de los consumidores”, resume Buedo citando a la experta en neurociencia del olfato Laura López-Mascaraque.

Si pasea por la madrileña plaza de las Descalzas y se acerca al antiguo edificio del Monte de Piedad, hoy sede del hotel Edition Madrid, la sentirá: es la fragancia de todos los Edition del mundo, creada por la casa Le Labo, con la implicación personal de Ian Schrager, fundador del hotel y también de la legendaria Studio 54. La fragancia, con una base de té negro, bergamota siciliana, cedro y musk, enloquece a los clientes. Cuenta la leyenda que la fórmula está diseñada específicamente para ser la pesadilla de quien intente copiarla. The Black Tea, que así se llama, es un elemento tan reconocible como la icónica escalera blanca por la que se accede al hotel. “Ha sido creada para encapsular el estilo Edition en todo el mundo”, indica Beatriz Medina, directora de marketing. Quien quiera puede tener en casa la sofisticada fragancia y ni siquiera tiene que pasar por el alojamiento, en su web se puede adquirir el difusor para el hogar por 136 euros y la vela por 56.

“La sabiduría de los perfumistas y el uso de materiales nobles generan una narrativa olfativa que acompaña pero no intenta ser protagonista”, precisa Medina. Precisamente, uno de los retos que tienen los narices que crean el olor del lujo es encontrar un aroma culturalmente neutro, que no sea masculino ni femenino, que no moleste a nadie ni interfiera en la creación de un buen recuerdo. Los expertos apuntan que se crean asociaciones más rápidas con los malos olores, así que estamos ante una práctica de riesgo. “Cómo percibimos los olores depende de la mochila que cargue nuestra memoria olfativa”, apunta Buedo, que dice que para ella el olor del lujo es el del cuero o el ante fino que suele perfumar las tiendas de Hermès o Loewe. “Sin embargo, a otros el olor del cuero les abruma”, reconoce.

Los perfumistas de los grandes templos del lujo evitan crear fragancias con notas que puedan chocar con una cultura específica y suelen trabajar con esencias de cítricos frescos y notas florales que consideran universales. Saben, por ejemplo, que la vainilla funciona muy bien con los clientes estadounidenses y el sándalo, con los hindúes, o que las personas nacidas antes de los años cuarenta prefieren aromas naturales, como la hierba, mientras que los más jóvenes son más sensibles a las notas sintéticas. Con toda esa información tienen que construir una fragancia que todos perciban como cara. “Un olor que haga sentir al visitante que vale la pena pagar 800 o 1.000 euros por pasar la noche allí”, precisa Marcelo Díaz, nariz que ha creado varias fragancias para hoteles. “Los materiales aromáticos escasos y de precio elevado, como los rizomas de iris pallida, la rosa damascena o el ámbar gris natural, también suscitan esa percepción de lujo, quizá más para los usuarios experimentados que conocen la dificultad que conlleva conseguirlos”, apunta Buedo.

Los expertos hablan de un patrón olfativo en este tipo de fragancias donde siempre aparece el té blanco, una molécula que los investigadores asocian a la percepción de calma, limpieza y refinamiento. La intuición de dinero, elegancia y grandeza, ese olor a rico, se consigue con notas de oud, ámbar, cuero o pachouli. Luego hay que distribuirla de manera eficaz por una superficie amplia de techos altos. Habitualmente, un difusor de la esencia se conecta al sistema de ventilación para garantizar que literalmente ese olor vaya con el visitante a todas partes.

El olfato es el más primario de los sentidos y usted nunca sabrá si está obsesionado con ese olor porque le recuerda a un hotel o porque quiere volver a experimentar esa sensación de ser el VIP del universo que le hicieron sentir allí. Y en esa ambigüedad reside el poder del olor a rico.

Karelia Vázquez
Escribe desde 2002 en El País Semanal, el suplemento Ideas y la secciones de Tecnología y Salud. Ganadora de una beca internacional J.S. Knigt de la Universidad de Stanford para investigar los nexos entre tecnología y filosofía y los cambios sociales que genera internet. Autora del ensayo ‘Aquí sí hay brotes verdes: Españoles en Palo Alto’.

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